Diez años de conciliación en España

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04 de noviembre de 2013

Diez años de conciliación en España es el título del informe elaborado por Nuria Chinchilla Albiol y Consuelo León Llorente, que ha hecho público en 2011 la editorial Grupo 5, de Madrid. En él, las autoras han intentado recoger los avances que se han producido entre 1999 y 2009 en este campo, las buenas prácticas de las empresas españolas y las medidas de conciliación que han adoptado los países de la U. E.

Igualmente, exponen el camino que, a su juicio, aún queda por recorrer en España para lograr mejores condiciones que ayuden a conciliar vida laboral y familiar.

Su punto de partida es la concepción del “trabajo, la familia y la vida personal como dimensiones fundamentales, irrenunciables y complementarias en el ser humano”. De modo que, “para poder armonizarlas y hacer factible su conciliación es preciso buscar soluciones desde una óptica holística: política, empresarial, familiar, social e individual.

Los contenidos del libro, de 162 páginas, además de incluir epígrafes interesantes a modo de anexos, índice temático de documentos, bibliografía y otros recursos de interés, están organizados básicamente en cuatro capítulos:

– Empresa, familia y sociedad: el triángulo de la conciliación.

– La conciliación en europa.

– Buenas prácticas en políticas de flexibilidad.

– Retos y oportunidades ante los nuevos tiempos.

En el primer capítulo, dedicado al “triángulo de la conciliación” (empresa, familia y sociedad), comienzan explicando el cambio social que se ha producido a lo largo de la década 1999-2009, destacando, en ese contexto, dos importantes leyes que han contribuido al avance de las políticas de conciliación: la ley 39/1999, de 5 de noviembre, para promover la conciliación de la vida familiar y laboral de las personas trabajadoras; y la Ley Orgánica 3/2007, de 22 de marzo, para la igualdad efectiva de mujeres y hombres.

Además del marco normativo, las autoras señalan los cambios en la organización empresarial que se han venido produciendo, en aras de una mayor flexibilidad en la organización del trabajo, los horarios y la gestión de los recursos humanos. Para el análisis del lugar que ocupan las empresas en las políticas de conciliación utilizan lo que denominan “modelo EFR” (Empresa Familiarmente Responsable) y exponen cómo una empresa puede adoptar ese modelo y los motivos y paradigmas empresariales para ponerlo en marcha.

En el capítulo dedicado a la conciliación en Europa vuelven sobre el tema de la flexibilidad, enfocado principalmente a las diversas formas de organización de la jornada laboral, los permisos parentales y los servicios de guarderías y asistencia infantil. Un dato aportado por las autoras, que dice mucho del desarrollo de las políticas de familia en España, es que nuestro país destina sólo un 0,4 % del PIB a las ayudas familiares, frente al 2,2 % de media en la UE.

En cuanto a las buenas prácticas relacionadas con la flexibilidad, citan cinco líneas de actuación, con numerosos ejemplos: 1) Medidas de flexibilidad dentro de la jornada laboral, 2 ) Medidas de flexibilidad durante la trayectoria profesional, 3) Flexibilidad en el lugar de trabajo, 4 ) Servicios de apoyo al empleado, 5) Políticas de formación y desarrollo.

Y, finalmente, al hablar de los retos y oportunidades ante los nuevos tiempos, proponen:

Reto 1: Pivotar sobre el enriquecimiento trabajo-familia, lo cual supondría:

– Considerar a la familia como escuela de competencias directivas.

– Reorientar las políticas públicas hacia la sostenibilidad social.

Reto 2: Nuevas formas de organización del trabajo en las empresas que favorezcan la conciliación trabajo y familia.

Reto 3: Introducir cambios culturales acerca del concepto y el valor del tiempo.

En mi opinión, es un informe cuyo aporte principal, a mi juicio, es el del enfoque de Empresa Familiarmente Responsable, poniendo de relieve la responsabilidad que las empresas tienen a la hora de diseñar sus modelos de negocio de forma respetuosa y sinérgica con la vida familiar y personal de sus empleados y empleadas.

Hecho en falta, eso sí, una mayor profundización crítica en la realidad empresarial española, que va por detrás en muchos aspectos de la realidad de otros países de nuestro entorno.

Por otra parte, si bien la flexibilidad de la organización empresarial y del trabajo parece el camino a seguir y así sucede en las empresas de las que las autoras recogen buenas prácticas en este sentido, no se apuntan suficientemente, en mi opinión, los problemas que la flexibilidad trae consigo en la práctica de otras muchas empresas, sobre todo de tamaño pequeño y mediano. En esta línea, habría que completar el informe, según creo, con un capítulo sobre las malas prácticas de la flexibilidad, gravosas para muchos trabajadores y trabajadoras que, por culpa de ellas, ven cómo se precarizan sus puestos de trabajo, perdiendo, además, poder adquisitivo, derechos y oportunidades laborales.

Fco. Javier Malagón Terrón