"El imperio de lo efímero", de Lipovetsky

31 de julio de 2015

Gilles Lipovetsky (1944) es un filósofo y sociólogo francés cuya obra, en su conjunto, ilumina muchos controvertidos aspectos de las sociedades “posmodernas”. En El imperio de lo efímero (1990, Barcelona: Anagrama), publicado por primera vez en 1987, analiza el fenómeno de la moda presentándolo como una forma clave para entender el funcionamiento de las sociedades de consumo.

Crítico con los enfoques marxistas clásicos que abordaron la moda como una mera manifestación de la diferenciación clasista, Lipovetsky ofrece un enfoque que reinterpreta el problema en su totalidad.

El pensador francés pone de relieve las conexiones de la forma-moda con el proceso de democratización y secularización de las democracias y la centralidad que en ellas adoptan el individualismo, la independencia personal, la realización privada, la seducción, lo efímero y la diferenciación marginal.

La moda, según nos la presenta, no es en absoluto un fenómeno banal y periférico de la vida colectiva; por el contrario, se trata “de un proceso social que gobierna la producción y consumo de objetos, la publicidad, la cultura, los medios de comunicación y los cambios ideológicos y sociales”.

Básicamente, la obra se divide en dos partes: en la primera hace un recorrido de la historia de la moda en Occidente desde la Edad Media hasta el siglo XX, analizando el papel que jugaron la Alta Costura y el prêt-à-porter. En la segunda parte analiza el fenómeno de “la moda plena” como un elemento cultural estructurante de las sociedades contemporáneas, más allá de su manifestación concreta en las formas de vestir.

Lipovetsky relaciona la moda con la mentalidad dominante en unas sociedades ávidas de novedad:

“Con cada novedad, se pone en marcha una inercia y entra un soplo de aire fresco, fuente de descubrimientos de actitudes y disponibilidad subjetiva. Se entiende que, en una sociedad de individuos entregados a la autonomía privada, sea tan viva la atracción por lo nuevo: se percibe como un instrumento de “liberación” personal, como una experiencia que hay que probar y vivir, una pequeña aventura del Yo. La consagración de lo Nuevo y el individualismo moderno avanzan concertados: la novedad está en concordancia con la aspiración a la autonomía individual. Si la moda plena está dirigida por la lógica del capitalismo, también lo está por unos valores culturales que alcanzan su apoteosis en el estado social democrático”.

En mi opinión, es una obra de gran interés para comprender, no sólo el fenómeno de la moda desde distintos puntos de vista, con sus luces y sus sombras, si no también las contradicciones y problemas de una sociedad en las que, con palabras de Lipovesky:

“el progreso de las Luces y el de la felicidad no van al mismo paso y la euforia de la moda tiene como contrapartida el desamparo, la depresión y la confusión existencial. Hay más estímulos de todo género pero mayor inquietud de vida; hay más autonomía privada pero más crisis íntimas. Esta es la grandeza de la moda, que le permite al individuo remitirse más a sí mismo, y ésta es la miseria de la moda, que nos hace cada vez más problemáticos, para nosotros y para los demás”.

Francisco Javier Malagón Terrón